La inteligencia artificial (IA) ya está en la mesa de trabajo de casi cualquier persona que escribe ciencia en inglés. Para quienes investigan en contextos hispanohablantes, estos sistemas pueden ser la diferencia entre un manuscrito claro y publicable y un texto lleno de dudas lingüísticas. Al mismo tiempo, su uso mal planteado puede generar problemas de plagio, referencias inventadas o incluso sospechas de mala conducta científica (Durrani et al., 2025; Islam & Islam, 2024).
Los grandes modelos de lenguaje, como ChatGPT y herramientas de apoyo a la escritura académica, han demostrado mejorar la fluidez, la gramática y la organización del texto, especialmente en estudiantes y autores no nativos (Balraj, 2025). Pero las revistas y las organizaciones editoriales han sido claras: la IA no puede ser autora y su uso debe ser transparente (COPE, 2023; ICMJE, 2025; Yoo, 2025).
Este artículo te propone una forma práctica y ética de usar IA para mejorar tu redacción científica en inglés: entender la IA como asistente lingüístico, seguir un flujo de trabajo simple en cuatro pasos y elegir bien las herramientas, sin renunciar al rigor ni cruzar líneas éticas.
Desarrollo
1. La IA no escribe por ti: te ayuda a escribir mejor
El punto de partida es sencillo: la IA no debe reemplazar tu trabajo intelectual. Puede ayudarte a decir mejor lo que tú ya has pensado, diseñado y analizado, pero no a pensar ni a investigar por ti.
Las políticas recientes de revistas y organizaciones como COPE y el ICMJE distinguen entre:
Texto generado por IA (cuando el modelo redacta secciones completas sin casi intervención humana) y
Texto asistido por IA (cuando tú escribes y la IA corrige gramática, mejora estilo o reorganiza frases).
Lo primero se considera una zona de alto riesgo ético y muchas revistas lo limitan o lo prohíben; lo segundo suele aceptarse si el autor mantiene el control del contenido y, cuando es sustancial, lo declara en el manuscrito (Yoo, 2025).
En la práctica, esto significa:
La idea de investigación, el diseño del estudio, el análisis de datos y la interpretación de resultados deben ser tuyos.
La IA puede ayudarte a expresar esos contenidos en un inglés más claro, preciso y coherente.
Siempre debes revisar críticamente lo que produce la IA: puede introducir errores, sesgos o referencias falsas (Islam & Islam, 2024; Durrani et al., 2025).
Estudios sobre el uso de ChatGPT en escritura académica muestran que el mayor beneficio para estudiantes y autores está en superar bloqueos, mejorar la fluidez y ordenar ideas, pero que el riesgo principal es la dependencia excesiva y el debilitamiento de habilidades de pensamiento crítico (Balraj, 2025).
Un resumen útil de las políticas actuales es:
La IA no puede ser autora ni coautora.
Su uso debe ser transparente cuando haya tenido un papel relevante en la redacción.
El responsable último del texto, de los datos y de las conclusiones eres tú, no la máquina (COPE, 2023; ICMJE, 2025; Yoo, 2025).
2. Flujo de trabajo recomendado: método en 4 pasos
Para quienes empiezan a usar IA en redacción científica en inglés, un flujo de trabajo sencillo reduce errores y tentaciones de “dejar que la IA lo haga todo”. Aquí tienes un método en cuatro pasos pensado para novatos en investigación:
Escribe tu idea en español o en inglés, sin preocuparte por el estilo
Empieza escribiendo el contenido científico como si se lo explicaras a un colega: qué hiciste, por qué, cómo, qué encontraste y qué significa. No te bloquees por el inglés; si te resulta más natural, escribe primero en español. Puedes seguir la estructura clásica IMRyD (Introducción, Métodos, Resultados y Discusión), pero con frases simples.Lo importante en este paso es capturar el contenido: hipótesis, métodos, resultados, tablas, mensajes clave. Sin contenidos claros, ninguna IA puede “arreglar” el manuscrito.
Pide a la IA una traducción académica fiel
Cuando ya tengas un borrador en español (o un inglés muy básico), pide a la IA una traducción al inglés académico, indicando claramente que no debe inventar información ni cambiar números. Un ejemplo de instrucción podría ser:“Traduce este texto al inglés académico manteniendo exactamente el significado, los datos y las referencias. No inventes información.”
Puedes usar traductores avanzados como DeepL y su módulo DeepL Write, que permiten combinar traducción y mejora de estilo, o un modelo conversacional como ChatGPT para trabajar párrafo a párrafo. Estas herramientas están diseñadas para mejorar gramática, vocabulario y tono, manteniendo el contenido (DeepL, s. f.)
Tras la traducción, revisa con calma:
¿Se han respetado las unidades, cifras y nombres técnicos?
¿Las referencias y citas siguen siendo correctas?
Mejora el estilo científico
Ahora puedes pedir a la IA que refine el texto ya traducido para que suene más cercano al estilo de artículos científicos. Por ejemplo:“Reescribe este párrafo en inglés claro y formal, como para una revista científica, manteniendo el significado y todas las citas.”
Aquí el objetivo es lograr frases más precisas, eliminar repeticiones y mejorar la cohesión entre oraciones. Estudios recientes muestran que el uso de IA como corrector de estilo es éticamente aceptable si el autor mantiene el control del contenido y revisa críticamente cada cambio (Yoo, 2025).
En este paso:
Desconfía de cualquier cosa que parezca “demasiado perfecta” o que introduzca ideas que tú no escribiste.
Comprueba que la IA no haya suavizado en exceso limitaciones o exagerado resultados; esto ocurre con relativa frecuencia (Islam & Islam, 2024).
Ajusta el nivel de formalidad y concisión
Por último, adapta el texto al tipo de revista o congreso al que deseas enviar tu manuscrito. Puedes indicar a la IA el límite de palabras y el tono deseado:“Reduce este párrafo a un máximo de 120 palabras, manteniendo los resultados clave, en un tono formal adecuado para una revista biomédica.”
La evidencia reciente sobre políticas editoriales sugiere que tareas como corrección gramatical, refinamiento de frases o pequeños ajustes de estructura se consideran usos aceptables y, en muchos casos, de divulgación opcional, siempre que el autor conserve el control intelectual del manuscrito (Yoo, 2025).
Después de este paso, es fundamental una revisión humana final: leer el manuscrito en voz alta, revisar coherencia lógica, pedir la opinión de un coautor o colega con buen nivel de inglés y verificar que el texto siga reflejando tus datos y tus ideas.
En todos los pasos conviene revisar las instrucciones para autores de la revista elegida: muchas ya exigen declarar en un apartado específico si se han usado herramientas de IA y para qué (ICMJE, 2025; Yoo, 2025)
3. Herramientas de IA recomendadas
En lugar de depender de una sola herramienta “mágica”, es más seguro combinar varios tipos de IA, cada uno para lo que mejor hace. La literatura reciente sobre IA en la academia recuerda que el problema no es usar estas herramientas, sino cómo se usan y qué responsabilidad asumes sobre el resultado (Islam & Islam, 2024; Durrani et al., 2025).
Para mejorar redacción científica en inglés, tres familias de herramientas resultan especialmente útiles:
1. Modelos conversacionales de propósito general
Son herramientas como ChatGPT y otros chatbots académicos. Permiten reformular párrafos en un inglés más claro y conciso o proponer alternativas de fraseado cuando te quedas bloqueado. Las revisiones sobre ChatGPT en contextos académicos muestran que es especialmente útil como asistente de lenguaje y estructura, siempre que el autor no delegue en él la generación de contenido científico ni de referencias (Islam & Islam, 2024; Balraj, 2025).
2. Traductores y asistentes de escritura multilingües
Herramientas como DeepL Translator y DeepL Write están optimizadas para traducir y luego pulir el texto, corrigiendo gramática, puntuación y tono. Permiten seleccionar un estilo más profesional y ofrecen alternativas de redacción para mejorar claridad y naturalidad.
3. Correctores gramaticales y de estilo orientados al inglés
Sistemas como Grammarly o LanguageTool actúan como correctores avanzados: señalan errores gramaticales, problemas de puntuación, uso inadecuado de tiempos verbales y ofrecen sugerencias de estilo y tono. Algunos incorporan también verificadores de plagio y detectores de IA pensados para contextos educativos.
En resumen, la IA puede ser una aliada poderosa si la tratas como lo que es: un asistente lingüístico que te ayuda a escribir mejor en inglés, no un sustituto de tu trabajo como investigador.
Conclusiones
Usar IA para mejorar tu redacción científica en inglés no es, en sí mismo, un problema ético. El problema aparece cuando la IA pasa de ser herramienta a convertirse en autora fantasma: inventa referencias, exagera resultados o genera secciones completas que tú apenas revisas. La evidencia reciente y las políticas editoriales coinciden en que la clave está en la transparencia, la revisión crítica y la responsabilidad humana (COPE, 2023; ICMJE, 2025; Yoo, 2025).
Si sigues un flujo de trabajo en cuatro pasos —escribir primero tus ideas, traducir fielmente, mejorar el estilo y ajustar formalidad y concisión— puedes aprovechar la IA para ganar claridad y precisión sin perder rigor. Las herramientas recomendadas (modelos conversacionales, traductores avanzados y correctores gramaticales) son especialmente útiles para autores novatos y no nativos, siempre que recuerdes que el contenido científico, las decisiones metodológicas y la interpretación de resultados son tuyas.
En última instancia, la pregunta ética central no es “¿usaste IA?”, sino: ¿sigues siendo tú quien piensa, decide y se hace responsable del artículo? Si la respuesta es sí, la IA puede ser un apoyo legítimo y valioso en tu camino de publicación en inglés.
Referencias
Balraj, B. M. (2025). Exploring the use of ChatGPT in academic writing: A systematic literature review on undergraduates’ perceptions. Arab World English Journal (AWEJ), Special Issue on Artificial Intelligence, 348–357.awej.org
Committee on Publication Ethics. (2023). Authorship and AI tools [Position statement]. COPE.publicationethics.org+1
Durrani, N., Imran, M., & Saeed, R. (2025). Evolution of artificial intelligence writing tools in domain of scientific writing: A threat to human writing and its ethical considerations. Journal of Family Medicine and Primary Care, 14(5), 1580–1583. doi:10.4103/jfmpc.jfmpc_1615_24PMC
International Committee of Medical Journal Editors. (2025). Recommendations for the conduct, reporting, editing, and publication of scholarly work in medical journals. ICMJE.icmje.org+1
Islam, I., & Islam, M. N. (2024). Exploring the opportunities and challenges of ChatGPT in academia. Discover Education, 3, 31. doi:10.1007/s44217-024-00114-wSpringer Nature Link
Language Journal Lab. (2025). Best multilingual writing correction services: 5 AI-powered tools for language learners. Language Journal Lab.LangJournal
Sebők, M., & Kiss, R. (2025). AI writing tools for researchers: Getting started with Grammarly and DeepL. Prompt Revolution.PROMPTREVOLUTION
Yoo, J.-H. (2025). Defining the boundaries of AI use in scientific writing: A comparative review of editorial policies. Journal of Korean Medical Science, 40(23), e187. doi:10.3346/jkms.2025.40.e187PMC+1